martes, 13 de diciembre de 2016

Acción nuclear de Francisco Peinado en la Galería JM

Sería fácil buscar en Goya la punta del hilo que nos trae a Francisco Peinado. Pero para saber desde dónde llegan estas pinturas que son visiones, y por lo tanto imágenes soberanas, desgobernadas, desatadas de las retenciones y reprobaciones de la conciencia, se hace preciso recalar en aquellas décadas que, situándonos entre Kant y Baudelaire –con Füssli, con Goya entre ambos-, consiguen dar a la facultad de imaginar las libertades y suficiencias de las que se proveerá la pintura moderna. Mirando estas pequeñas maderas de Peinado –estos pecios a los que se aferra el náufrago ante sus propias apariciones-, estas lecciones de antropología que se descubren en los lienzos dramáticos y sumamente realistas de este artista pletórico de aguijones, me da por protegerme leyendo a Kant, sus cursos sobre Antropología en sentido pragmático, dictados en los mismos años sucesivos en los que Füssli pinta siete versiones de La pesadilla, y es este filósofo tan analítico el que nos vuelca –suele ocurrir- al abismo del que persigue apartarse: “Los vicios de la imaginación son: que sus ficciones sean ya simplemente desenfrenadas, ya absolutamente desarregladas (effrenis aut perversa). Este último yerro es el peor. Las primeras ficciones pudieran, en efecto, encontrar su puesto en un mundo posible (de la fábula); estas últimas en ninguno, porque se contradicen”. Kant buscaría todavía el cobijo de la ficción y sus posibles; Goya rompería las reglas condenado a espantarse los fantasmas. 

Peinado nos balancea entre estas dos índoles de lo imaginario: entre los excesos y las incongruencias, entre lo desmedido y lo disparatado. Y, sin embargo, ni son fábulas ni son fantasías. Son imágenes pertenecientes a un realismo dolorido –como todos, si lo son-, cuya voluntad principal no es inventar sino exorcizar. Y no lo hace queriendo comunicarse –o sea, banalizarse-, sino sacarse de sí lo que se le impone sin saber lo que es. Pinta sin tregua, sin método, sin reservas ni reparos, sin estrategias de promoción con su nombre, sin complacencias estetizantes. Bastante tiene con sacarse de sí las entrañas de su propia imaginación como para preocuparse de tener que gustar. Por cierto, ya Kant decía en la Crítica del juicio lo que podríamos decir de Goya o de Peinado: crear no conjuga con gustar, ni con esa insulsez de querer compartir o comunicar. Peinado, encerrado –o enterrado- en la Quinta del Sordo, practica conjuros íntimos. Los de Peinado, los de Goya, son fantasmas invocados en soledad. En su Ensayo sobre la visión de los espectros, Schopenhauer diferencia los temores solitarios de aquellos otros que nos sobrecogen mientras se comparten. El protagonista claustrofóbico de El Horla o el Antoine Roquentin de La náusea, o este maestro en extrañamientos que hoy nos llega a la sala de Javier Marín, ven lo que ven porque están solos como a sabernos solos nos enseñan el dolor y el miedo a vernos. El taller del pintor –con tanto como tiene de gruta de san Antonio- es lugar, aislado, de conjuros y liturgias con los que capturar, con formas atolondradas, las extrañezas que pueblan el interior de lo ordinario. 

Recorriendo estas estaciones de vía crucis, estos ex–votos que nada agradecen, estos motivos de vanitas omnipresentes, una bañera con burbujas antropomórficas, cuerpos yacentes con pajarracos acechadores, cierta chinche agigantada, ciertos paisajes y ciertas noches, me encuentro con Peinado donde se hallan los espectros de Odilon Redon. Ahí está Peinado, en esa modernidad que se arroja a la inquietud oculta en las cosas –el falsamente apacible Bodegón con flores de 2012 se acerca a los simbolistas belgas como se acerca a los metafísicos italianos-; que se yergue sobre los aguijones de la lucidez evitando los estériles consuelos de los formalismos. 

Sostenidas en la potencia de extrañamiento del propio artista consigo, estas imágenes, afanadas en escarbar y extraer lo que no se cuenta (muestran lo que no se dice), nos arrojan a la intemperie de lo que veníamos nombrando y dominando. Quedan irreconocibles, también irremediables. Como la mismísima realidad, a la que –a la vez- tan poco y tanto se parecen. 

Texto: Luis Puelles

Francisco Peinado  Acción nuclear 
Lugar: Galería JM
Dirección: Duquesa de Parcent, 12, Málaga
Fecha: Del 16 de diciembre de 2016 al 18 de febrero de 2017

lunes, 12 de diciembre de 2016

MUSAC y CGAC organizan las 'Jornadas caminadas Ruraldecolonizado' los días 13 y 14 de enero

'Ruraldecolonizado' es un proyecto de investigación artística que trata de mostrar los relatos que se generan en el medio rural y propone un reencuentro con esas otras comunidades, relaciones con la naturaleza, afectos, cosmovisiones y procesos de resistencia que ocurren en los espacios no urbanos. Concebido por la creativa digital Andrea Olmedo (Chantada, Lugo, 1986) y el politólogo e investigador Fran Quiroga (Orense, 1982), el proyecto se co-produce desde el MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León a través de la Convocatoria Laboratorio 987 y el CGAC, Centro Galego de Arte Contemporánea. 

Los días 13 y 14 de enero tendrán lugar en el CGAC (Santiago de Compostela, 13 enero) y en MUSAC (León, 14 de enero) las 'Jornadas caminadas Ruraldecolonizado', en las que a partir de un recorrido con Fran Quiroga y Andrea Olmedo por espacios y lugares en ambas ciudades se busca repensar como el medio rural ha sufrido un proceso de colonialidad en torno a sus saberes, se plantea encontrar lugares en los que se evidencie un diálogo no-hegemónico entre lo rural y lo urbano, así como abrir y mostrar parte del trabajo realizado por el proyecto 'Ruraldecolonizado' a lo largo del 2016. En definitiva, las jornadas caminadas promueven la creación de un espacio en el que investigar el modo de trazar otros futuros en los que, frente a lo homogéneo, se piense desde lo diverso.

El proyecto 'Ruraldecolonizado' ha adoptado, entre agosto y noviembre de 2016, la forma de 'Conversaciones caminadas' con personas claves en territorios rurales de Tras os Montes (Portugal), la zona sur de Galicia y la comarca de La Sobarriba en León, a partir de las que se genera documentación, vídeos y audios que desvelan las diferentes poéticas de existencia y resistencia que se dan en el espacio rural. A través de la práctica de caminar conversando se propone detectar y difundir los conocimientos originados en los territorios rurales, con el objetivo de contribuir al rescate de su silencio y escuchar sus relatos ocultos, reescribiendo sus historias. Se trata de plasmar una diversidad de saberes que permiten entender y comprender el mundo desde la diferencia y la diversidad, cuestionando una visión hegemónica de la modernidad

Las 'Jornadas caminadas' buscan ampliar la práctica de andar preguntando llevada a cabo en medios rurales hacia los núcleos urbanos de Santiago de Compostela y León, e invitan a todas las personas interesadas a ser partícipes en ese giro decolonial que nos reconcilie con la diversidad de saberes. ¿Existen miradas propias desde lo rural? ¿Son los conocimientos que se generan en este medio unos saberes de segunda o subalternos? ¿Las formas de vida en territorios no urbanos han sido marginalizadas por los centros de poder en favor de su visión hegemónica? ¿se puede desde la ciudad vivir ajeno a estos procesos? Desde la gestión comunal de bienes como el caso de los baldíos portugueses, a los regadíos, o las redes de apoyo mutuo; desde las causas que dan fin a oficios tradicionales como el pastoreo, a la falta de relevo generacional y de entendimiento entre las diversas maneras de comprender la aldea, el pueblo y todo su entramado; desde la pérdida de autonomía de las comunidades locales a la vocación de querer habitar donde se nace, serán algunas de cuestiones sobre las que dialogar.

Información Práctica.
Actividad: Jornadas Caminadas Ruraldecolonizado.
Participan: Andrea Olmedo, Fran Quiroga
Organizan: MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León y CGAC, Centro Galego de Arte Contemporánea
Fechas y horas
- Viernes 13 de enero. CGAC [Santiago de Compostela]. De 17:00 h. a 20:00 h. 
- Sábado 14 de enero. MUSAC [León]. De 17:00 h. a 20:00 h. 

Metodología: 
Tras una breve presentación en cada centro cultural, las personas recorrerán y conversarán en diferentes espacios tanto en Santiago de Compostela como en León.
Dirigido a: Toda persona interesada en las culturas contemporáneas.
Plazas: 40. 20 plazas en MUSAC y 20 en CGAC
Inscripción: a través de www.musac.es o en el mostrador de información del MUSAC y CGAC
Es posible inscribirse para participar en uno de los dos centros, o en los dos.
Precio: gratuito. [El desplazamiento entre Santiago de Compostela - León y viceversa, así como la estancia no están incluidos en la matrícula de las jornadas].

El CAC Málaga abre el plazo de inscripción para los talleres de navidad

El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga abre hoy, 12 de diciembre, el plazo de inscripción para sus talleres de navidad. Se trata de una actividad gratuita destinada a niños y niñas de entre cinco y once años. Este año 2016 los talleres se centrarán en las exposiciones temporales de los artistas Kimsooja y Mark Ryden.

Los talleres se desarrollarán en dos bloques de tres días de duración cada uno, el primero: 27, 28 y 29 de diciembre; y el segundo: 30 de diciembre, 3 y 4 de enero. Además, la actividad se dividirá en dos partes: una primera en sala, donde de manera amena y divertida, los niños conocerán una selección de obras de los artistas Kimsooja y Mark Ryden. La segunda fase tendrá lugar en los talleres, donde se fomentará la creatividad y la imaginación. Los niños y niñas, con diversos materiales, crearán su propia versión de las obras que previamente habrán analizando en sala.

Esta actividad navideña se realizará en dos turnos: de 10,30 h. a 12,00 h. y de 12,00 h a 13,30 h. Cada grupo reunirá a un máximo de 30 niños y niñas. Los padres que deseen inscribir a sus hijos e hijas pueden hacerlo en el teléfono 952 12 00 55 o a través de la dirección electrónica pedagogico@cacmalaga.eu.

Más información: www.cacmalaga.eu

viernes, 2 de diciembre de 2016

Alberto Schommer en Kutxa Kultur Artegunea

Una gran retrospectiva sobre la obra fotográfica de Alberto Schommer llega a Kutxa Kultur Artegunea en Tabakalera de San Sebastián. Bajo el título Alberto Schommer…hacia la modernidad, la exposición, que permanecerá abierta desde el 2 de diciembre de 2016 hasta el 19 de marzo de 2017, se compone de 87 obras y repasa la trayectoria de quien es considerado genial artista vitoriano y uno de los padres de la fotografía moderna en España y Europa.

Todo el trabajo de Schommer se ha caracterizado por una poderosa personalidad y una constante voluntad de ruptura formal que le ha llevado a explorar todo tipo de territorios estéticos. Aquí está su plataforma hacia la Modernidad. Con esta exposición, Kutxa Kultur Artegunea da comienzo a una programación que la sala dedicará íntegramente a la fotografía en 2017.

La mayoría de las obras que se muestran pertenecen a la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao, como parte de la donación que realizó Alberto Schommer al museo tras la exposición Alberto Schommer. Retrospectiva1945-2009 comisariada por Alejandro Castellote en 2016. La muestra se complementa con obras no tan conocidas pertenecientes a la Fundación Schommer, según selección de Nicolás Casla, sobrino del fotógrafo.

"La obra de Schommer, es toda una vida. Toda la vida que él ha entregado al arte por supuesto, pero también adicional. Con sus fotos Schommer ha producido una segunda colectividad humana, con sus ciudades sus parques, sus bailes, sus gobernantes, sus obispos, sus niños y sus fantasmas. Un universo, en fin, que siempre quedara como el testimonio de un artista, que al trabajar confería a su obra incontables dosis de amor y de poesía e interminables maneras de verla y contarla", en palabras de Vicente Verdú. 

Las fotografías que conforman la exposición están reunidas en series y se han dividido en tres grandes ámbitos:

Primera época
Comprende la década de 1950 a 1960. Realiza en Vitoria-Gasteiz, su ciudad natal, sus primeras imágenes, como un ejercicio de afirmación de autor: cuidadas composiciones con una gramática personal, alejadas del reinante pictoralismo tardío. Entra en el colectivo AFAL, un grupo de fotógrafos con los que comparte sus renovadoras inquietudes y realiza sus primeras exposiciones dentro y fuera del país. Continúa explorando nuevas soluciones formales emparentadas con la fotografía subjetiva alemana, que transparentan la influencia de la estética neorrealista del cine italiano o los ensayos de carácter humanista de las grandes revistas ilustradas internacionales. Ya en Madrid frecuenta el colectivo ZAJ, fotografiando su estética musical y conforma el grupo Orain, de manos de su amigo Jorge Oteiza, junto al Gaur de Gipuzkoa al Emen de Bizkaia y al Danok de Navarra, propiciando una renovación a la plástica vasca de vanguardia. 

Paisajes y escenarios urbanos
En la serie de Máscaras iniciada en 1985, Schommer se codeó con cuadros de los maestros Velázquez o Goya en el Museo del Prado, en mayo del 2014. Mediante una sola luz cenital y de una manera casual, surgió esta serie de rostros, en los que el paso del tiempo, convierte la arruga de los protagonistas en metafóricos paisajes de su biografía, guardando una similitud conceptual con los paisajes negros. 

Puesta en escena y Experimentación
Alberto Schommer escapa de la mera transcripción de la realidad y acumula trabajos que se instalan en los límites fotográficos sirviéndose de todo tipo de técnicas y soportes ligadas a la experimentación formal. Buena muestra de ello son sus Retratos psicológicos, publicados en el dominical del periódico ABC, en 1972. Con el estilo barroco de sus retratos, cercanos a una estética surrealista, consiguió escenificar el poder, la economía y la cultura de la sociedad española, entre 1970 y 1980, para posteriormente y a través del diario El País, llegar a ser una crónica visual de la transición. 

Schommer da rienda suelta a su imaginación y consigue dar vida a metacrilatos de color, vidrios, espejos rotos, cables de acero, hasta alcanzar esta serie de bodegones contemporáneos en una especie de "fotopintura”, que recuerda a sus primeros óleos. Otra casualidad le llevó en 1973 a sus primeras Cascografias, mediante el craquelado previo del papel fotográfico. Posteriormente evolucionarían hacia esculturas fotográficas, añadiéndole una tercera dimensión física, conceptual y atemporal, semejante a las texturas resultantes al deterioro de las esculturas clásicas. 

Biografía
Alberto Schommer nació en Vitoria-Gasteiz en 1928. Hijo del fotógrafo alemán Alberto Schommer Koch y de la vitoriana Rosario García, comenzó su carrera artística como pintor. Aunque también trabajaba en el estudio de su padre.

En 1952 viaja a Hamburgo a estudiar fotografía. Sigue pintando y viajando por Europa visitando museos. Su mente inquieta y consciente de que la fotografía era la técnica con la que quería contar la realidad, hicieron que abandonara definitivamente la pintura, para dedicarse de lleno a la fotografía. 

En 1960, tras cruzarse en su vida el director de la agencia Publicis, una de las mayores empresas francesas de publicidad, viajó a París. Conoció a los grandes fotógrafos parisinos y fue contratado por Cristóbal Balenciaga como fotógrafo oficial de la Casa. De nuevo en casa, durante un tiempo fotografiará a todas las personalidades que pasaron por Vitoria. Trata de aportar una mirada diferente al clásico mundo del retrato. También trabajó haciendo fotografías industriales para conocidos arquitectos.

En 1966, se instala en Madrid y su éxito es tan grande que tiene que cambiar su estudio en la calle Ferraz por otro más grande con plató para poder realizar anuncios. Trabajó para ABC y El País y fue el fotógrafo oficial del rey Juan Carlos, con quien dio la vuelta al mundo en sus múltiples viajes.

1989 supone un punto de inflexión en su carrera, deja el mundo del retrato en lo más alto, y vuelve a echarse a la calle con cámaras de pequeño formato como en sus primeros años. En 1996 ingresa en la Real Academia de San Fernando, con el discurso titulado: “Elogio de la fotografía”, en el que afirma que “la fotografía es el modo de enseñar el mundo tal y como es”.

En 2013 recibe el Premio Nacional de Fotografía. Uno de los aspectos que más valoró el jurado para concederle el premio fue su carácter innovador. 2014, fue en palabras del propio fotógrafo “un año de soledad y de éxito”. Por la muerte de su mujer y por convertirse en el primer fotógrafo en exponer en el Museo del Prado.

Muere en su casa donostiarra el 10 de septiembre de 2015, dejando un legado de más de 60 libros en los que se recogen sus famosas series de fotografías.

Alberto Schommer…hacia la modernidad 
Lugar: Kutxa Kultur Artegunea en Tabakalera 
Dirección: Plaza de las Cigarreras, 1, 20012 Donostia/San Sebastián 
Fecha: Del 2 de diciembre de 2016 al 19 de marzo de 2017 

martes, 29 de noviembre de 2016

Maestro Mateo en el Museo del Prado

El Museo del Prado, la Real Academia Gallega de Bellas Artes y la Fundación Catedral de Santiago organizan conjuntamente una exposición monográfica con obras realizadas por el Maestro Mateo para la catedral de Santiago de Compostela que ofrece al visitante la oportunidad de conocer en profundidad un período dorado en la historia de la basílica, comprendido entre los años 1168 y 1211.

Esta exposición ha conseguido reunir de forma excepcional una selección de catorce de las piezas que fueron retiradas de su emplazamiento original –la fachada occidental y el coro de la catedral- y que se conservan en el propio museo de la basílica jacobea y en distintas instituciones y colecciones particulares.

Entre ellas destacan las esculturas de David y Salomón, recientemente restauradas, y una Estatua-columna masculina con cartela que ha sido descubierta el pasado mes de octubre en el interior de la torre sur de la catedral y que ha supuesto un avance extraordinario en el conocimiento de la actividad compostelana del Maestro Mateo.

Esta exposición reúne las nueve esculturas conocidas que se conservan de la desaparecida fachada exterior del Pórtico de la Gloria, incluida la recientemente descubierta; otros elementos que también formaron parte de ella como un rosetón y dos dovelas; y piezas clave para entender el coro pétreo, como San Mateo y Caballos del cortejo de los Reyes Magos, que hasta el siglo XVII ocupó los primeros tramos de la nave mayor catedralicia. Un total de catorce piezas, algunas de las cuales vuelven a reunirse después de casi quinientos años, que por primera vez salen de sus ubicaciones habituales para mostrar en el Prado un relato nuevo y completo del trabajo del Maestro Mateo y su taller durante más de cuatro décadas en la catedral compostelana, período durante el cual el templo fue sometido a una profunda transformación artística y teológica.

Respetando los trabajos realizados durante el obispado de Diego Gelmírez, que de 1101 a 1140 supusieron un gran impulso para el proceso constructivo de la catedral ya que se consagraron los altares de la girola y la capilla mayor, se construyeron las fachadas del crucero –Portada de Platerías y Portada del Paraíso- y se iniciaron las obras de la nave longitudinal del templo, el Maestro Mateo acometió la conclusión de la basílica al menos desde 1168, fecha de concesión de una pensión vitalicia por parte del rey Fernando II de León, documento que puede contemplarse en la exposición.

Mateo y su taller llevaron a cabo importantes obras en tres ámbitos destacados: la denominada “cripta”, el Pórtico de la Gloria y la desparecida fachada occidental. Realizó, además, el coro pétreo que se instaló en los cuatro primeros tramos de la nave central de la iglesia.

La “cripta” o “catedral vieja” fue construida para salvar el desnivel existente entre las naves de la iglesia y la plaza del Obradoiro y sirve de sustento al pórtico, con el que presenta innegables semejanzas formales y, especialmente, iconográficas, introduciendo en la Península Ibérica nuevas formas artísticas en las que se suman influjos franceses, italianos, e, incluso, islámicos.

La parte más significativa del proyecto mateano es el Pórtico de la Gloria, una de las obras cumbre del arte europeo en la transición de los siglos XII al XIII, en cuyos dinteles, colocados el 1 de abril de 1188, el propio Mateo quiso dejar constancia que él había dirigido las obras de la catedral “desde sus cimientos”. Esta obra se encuentra actualmente en proceso de restauración para recuperar su profusa policromía y solucionar los problemas de conservación.

Más información:
MAESTRO MATEO EN EL MUSEO DEL PRADO
Fecha: del 29 de noviembre de 2016 al 26 de marzo de 2017.
Lugar: Museo del Prado, Madrid. Salas 51 y 51 B. Edificio Villanueva.
Comisario: Ramón Yzquierdo Peiró, Director técnico – Conservador del Museo Catedral de Santiago.
Organizada por: el Museo del Prado, la Real Academia Gallega de Bellas Artes y la Fundación Catedral de Santiago con la colaboración de la Xunta de Galicia, el Xacobeo, el Consorcio de Santiago y la Diputación de La Coruña.

Maldito de Vito Montolio en la Fresh Gallery


Maldito rescata por primera vez una veintena de reproducciones del pintor maldito Bruno Amadio, despojándolas tanto de su temática original como de la leyenda negra que las rodea y dándoles una vuelta de tuerca de la mano del artista Vito Montolio, quién las acerca sin pudor y desde su imaginario personal de nuevo a nuestros días, en este ejercicio de volver únicas piezas que algún día dejaron de serlo para convertirse en producto de consumo. Todo en un juego de folclore popular contemporáneo a dos tempos.

Bruno Amadio (1911-1981), fue un pintor italiano nacido en Venecia y afincado en España tras la Segunda Guerra Mundial. Se le atribuyen una serie de 27 retratos conocidos cómo Los Niños Llorones, muy populares a partir de la década de los cincuenta y que estuvieron envueltos en diversas polémicas, al considerarlos gafes o malditos.

MALDITO
Lugar: Galería La Fresh Gallery.
Dirección: Conde de Aranda, 5, Madrid.
Fecha: del 17 de noviembre al 29 de diciembre de 2016

viernes, 11 de noviembre de 2016

Fin de partida. Duchamp, el ajedrez y las vanguardias, en La Fundació Joan Miró

La Fundació Joan Miró presenta Fin de partida. Duchamp, el ajedrez y las vanguardias, una exposición que relee la historia del arte moderno a partir de su relación con el ajedrez. Una aproximación a las vanguardias artísticas del siglo XX hasta los inicios del arte conceptual contada desde otro lugar: el ajedrez.

La muestra, patrocinada por la Fundación BBVA y comisariada por Manuel Segade, presenta el ajedrez como un leitmotiv continuo de las vanguardias que, metafóricamente, permite comprender desde una óptica innovadora y lúdica la historia del arte moderno.

Tomando como marco la cronología vital del artista, la exposición plantea la hipótesis del ajedrez como fondo continuo de las vanguardias históricas, «ya sea como un ocio intelectual, como una metáfora social, como un residuo de la perspectiva convencional, como un espacio para la reflexión sobre el lenguaje, como un teatro capaz de expresar la dramaturgia de la conciencia, como un juego de guerra o como un tablero donde cuestionar la convención y la regla», apunta el comisario.

La muestra reúne cerca de ochenta piezas que incluyen pinturas y esculturas, muchas de ellas jamás vistas en España, de algunos de los artistas fundamentales del siglo XX, procedentes de las principales colecciones públicas y privadas de Europa, América y Oriente Medio. Destacan, entre otras, La partida de ajedrez, de Marcel Duchamp, del Philadelphia Museum of Art, o el óleo Gran tablero de ajedrez, de Paul Klee, de la Kunsthaus de Zúrich, así como piezas procedentes del Centre Pompidou o el Museo de Israel y obras singulares de Kandinsky, Sonia Delaunay o Mercè Rodoreda.

La selección abarca un extenso período que va desde 1910 hasta 1972 e incluye, además, cuatro ready-mades de Duchamp, así como una docena de juegos de ajedrez históricos, algunos de ellos diseñados por destacados artistas de la vanguardia y los inicios del arte conceptual, como Calder, Ernst, Noguchi o Yoko Ono, entre otros.

Fin de partida. Duchamp, el ajedrez y las vanguardias se completa con una gran diversidad de documentos originales, como libros, carteles, fotografías, películas o registros sonoros de archivos
internacionales públicos y privados.

El jaque de las vanguardias
Tras la apertura y el medio juego, cuando en el damero apenas permanecen unas pocas piezas en pie, el ajedrez entra en su fase resolutiva: el fin de partida. Mucho se ha teorizado sobre este momento decisivo del juego. Marcel Duchamp (1887-1968), un artista clave en la vanguardia, actor del giro conceptual que dio lugar al arte contemporáneo y, a su vez, un apasionado ajedrecista, escribió en 1932 un manual sobre finales de partida junto con el jugador Vitaly Halberstadt. El libro, titulado L’opposition et les cases conjuguées sont réconciliées, proponía un sistema que superaba la antítesis entre los métodos tradicionales de cierre y las nuevas teorías que surgían al respecto.

Fin de partida. Duchamp, el ajedrez y las vanguardias examina cómo esta voluntad de síntesis se refleja también en el propio proyecto artístico de Duchamp y, por extensión, en las diferentes estrategias que adoptaron las vanguardias frente a la tradición precedente en su avance hacia el arte conceptual.

Fin de partida. Duchamp, el ajedrez y las vanguardias
Comisario: Manuel Segade
Lugar: Fundació Joan Miró
Fecha: del 29 de octubre de 2016 al 22 de enero de 2017
Web: www.fmirobcn.org