miércoles, 9 de mayo de 2018

'Atlas Elipticalis' de José Maldonado en la Galería Helga de Alvear

Atlas Elipticalis indaga la complejidad de los modelos de relación y la sobreabundancia de elementos, emocionales o intelectuales, físicos o psíquicos que ligan o tejen la vida y hacen de ella un estado vibrante en el que nos agitamos… pero casi nunca sin ofrecer resistencia. Resistencia que expresamos con esfuerzo y con herramientas que desarrollamos con mayor o menor destreza espiritual o técnica.

El proyecto parte del establecimiento de una relación esencial, orbitación, entre objetos muy básicos pero con un potencial de evocación, función y utilidad probablemente altos: Post-iT(s) de diferentes colores de una misma colección (rosa, amarillo, azul y verde) que en cierto modo devienen iconos vacíos del pop y máquinas alegóricas que intentan mostrar el paso y la fugacidad del tiempo en el espacio. Los Post-iT(s) son sometidos a una serie de procesos y técnicas de representación que pretenden excitar su potencial de evocación estética y poética, pero también su utilidad y función para reflexionar desde y sobre modelos de análisis semiótico, óptico, geométrico y físico que se entrelazan y fusionan con lo poético para producir sentido estético.

En esta ocasión José Maldonado cuenta con la colaboración de un grupo de artistas que desarrollan su actividad en diferentes campos de la estética y la creación contemporánea. Se trata de Mieke Bal, Agustín Fernández Mallo, Kenneth Goldsmith y Tálata Rodríguez, que aportan sus ideas sobre la probable y relativa conexión existente entre el par elipse y elipsis. Sus reflexiones son grabadas en cintas magnetofónicas de audio y adheridas a grandes campos de color pintados y sutilmente texturizados para orbitar en torno a ellas mismas.

Atlas Elipticalis de José Maldonado
Lugar: Galería Helga de Alvear
Dirección: Doctor Fourquet 12, Madrid
Fecha: Del 10 de mayo al 14 de julio de 2018
web: www.helgadealvear.com

Cintia Lund hasta el 12 de mayo en la Fresh Gallery

Un verano en el Hotel Gershwin de Nueva York una jovencísima Cintia Lund de tan solo 16 años y vestida a lo Edie Sedgwick es invitada a celebrar el cumpleaños de Andy Warhol, que se organiza cada año en dicho hotel. Esa noche El Dj Tennessee es capaz de colarla en la fiesta a pesar de su edad, Cintia descubre en un ambiente que recrea la factory todo un mundo que desconocía pero del que sabía quería formar parte. 

Con una inmensa proyección de Edie Sedgwick a sus espaldas, Cintia interpreta la canción de Nancy Sinatra, "Bang Bang". Después de esa noche Lund se enamora de Warhol y de la factory y sueña con haber formado parte de ese ambiente. 

Su primer álbum discográfico "New York Anthem" "Himno de Nueva York", es sin duda un homenaje a la ciudad de los rascacielos y a la factory. La portada de su vinilo lo dice todo, donde Lund aparece como si fuese el mismísimo Andy Warhol y sujetando una polaroid de la cual sale una foto del Empire State Building y por supuesto con un fondo plateado. 

Cintia Lund es una artista multidisciplinar y lo demuestra con esta exposición en la Fresh Gallery, Cintia nos muestra una serie de autorretratos ya sea con técnica lenticular, fotomontaje y fotos análogas, también nos presenta video, instalación y moda, para así compartir con todos lo que ha sido la inspiración de su debut álbum.

"N.Y.A", de Cintia Lund
Lugar: Galería La Fresh Gallery.
Dirección: Conde de Aranda, 5, Madrid.
Fecha: del 8 de mayo al 12 de mayo de 2018
Comisario: Fernando Martin Diez-Cabeza.

martes, 8 de mayo de 2018

El escultor Julio López ha fallecido a los 88 años de edad

Hoy, 8 de mayo, ha muerto en Madrid Julio López Hernández a los 88 años de edad. Julio fue uno de los protagonistas de la exposición Realistas de Madrid, que se pudo ver en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza entre febrero y mayo de 2016. 

Julio López y su mujer, la pintora Esperanza Parada (San Lorenzo de El Escorial, Madrid, 1928 - Madrid, 2011), pertenecen al grupo histórico y generacional de pintores y escultores que han vivido y trabajado en Madrid desde la década de 1950, unidos tanto por el vínculo de su formación y de su trabajo como por sus relaciones personales y familiares. Además de Julio y Esperanza, este grupo lo componen Antonio López García (Tomelloso, Ciudad Real, 1936); su esposa, María Moreno (Madrid, 1933); el escultor Francisco López Hernández (Madrid, 1932-2017), hermano de Julio; su mujer, la pintora Isabel Quintanilla (Madrid, 1938-2017) y Amalia Avia (Santa Cruz de la Zarza, Toledo, 1930 - Madrid, 2011), casada con el artista Lucio Muñoz. No todos nacieron en Madrid, pero este ha sido el lugar principal de residencia y trabajo de todos ellos. 

En palabras de Guillermo Solana, director artístico del Museo y comisario junto a María López de la exposición que tuvo lugar en el Thyssen, “la estética de Julio está dominada por el valor expresivo del gesto y de la máscara, el fragmento y la ruina ... Julio López subordina la forma a lo narrativo. En sus piezas siempre queda algo de ese argumento, aunque solo sea una mínima anécdota". 

Julio López Hernández nació en Madrid en 1930 y estudió, junto a Lucio Muñoz (Madrid, 1929-1998), en la Escuela Superior de Bellas Artes. Se había iniciado muy joven en la escultura en el taller de orfebrería fundado por su abuelo y continuado por su padre. En 1955 participa en una exposición colectiva en las salas de la Dirección General de Bellas Artes con Antonio López, su hermano Francisco y Lucio Muñoz. Con motivo de esta muestra conoce a la que será su esposa, la pintora Esperanza Parada con la que se casará en 1962 y tendrá dos hijas, Esperanza y Marcela. 

En 1980 se celebra una exposición antológica de su obra en el Palacio de Cristal del Retiro de Madrid y en la misma década, en 1986, es nombrado académico de la Real Academia de San Fernando. Fruto de un encargo del Ayuntamiento de Valladolid, en 2001 se instala en el claustro del Museo Patio Herreriano el Retrato de sus majestades los reyes de España don Juan Carlos y doña Sofía realizado en colaboración con Francisco y Antonio López. 

Mañana, miércoles 9, a las 11.00 horas, se celebrará una misa en la Capilla del Tanatorio de San Isidro y, a continuación, el entierro en el Cementerio Sacramental de San Isidro de Madrid.

Vía: Oficina de Prensa Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

El Museo del Prado exhibirá 'La última comunión de san José de Calasanz' de Goya

El Museo del Prado y la Orden de las Escuelas Pías de la provincia de Betania han formalizado hoy, 8 de marzo, un convenio en virtud del cual el Museo del Prado recibirá en préstamo temporal durante un año, prorrogable por otro, La última comunión de san José de Calasanz de Goya.

La incorporación temporal de esta pintura a las colecciones del Museo adquirirá una especial relevancia al tener lugar coincidiendo con la celebración de los doscientos años desde que éste abriera sus puertas en 1819, el mismo año en que fue pintada la obra. Su exhibición en el contexto de la mayor y más completa colección del artista permitirá profundizar en la esencia de su pintura, y de su arte en general, que revela un profundo y excepcional conocimiento del ser humano y de sus tensiones, desgarros y padecimientos. Goya pone todo ellos de manifiesto en ese gran lienzo de altar, con el estudio de cada uno de los caracteres de la escena, que parecen prefigurar un tema clásico del mundo occidental, como es el de estudio de las tres edades del hombre, o el de la mansedumbre contra la violencia, o el de la luz y la sombra como metáfora de los actos y pensamientos de los protagonistas.

La pintura religiosa de Goya
La visión romántica que consagró la imagen de Goya como un escéptico o descreído en materia religiosa, minimizando con ello el interés de su obra de carácter devocional, se ha modificado recientemente gracias al descubrimiento de nuevos lienzos suyos de asunto religioso conservados en colecciones particulares y, sobre todo, a la revisión de los frescos y lienzos de altar ya conocidos. Se puede ahora establecer con mayor certeza que la pintura religiosa tuvo un peso fundamental dentro de su producción. Como sucedió con la mayoría de los artistas de su época,los encargos para la Iglesia, públicos y de devoción privada, se documentan a lo largo de toda su trayectoria, constituyendo, de hecho, la segura base económica sobre la que cimentó su carrera artística.

La última comunión de san José de Calasanz, realizada en 1819 para las Escuelas Pías de Madrid, dos años después del también excepcional cuadro de altar de las Santas Justa y Rufina, para la catedral de Sevilla, cierra la pintura religiosa de Goya, además de ser su última obra pública.

En los últimos años el Museo del Prado ha adquirido diversos cuadros de devoción privada de Goya, como la temprana Santa Bárbara, dos composiciones de la Sagrada Familia, el compañero de una de ellas, Tobías y el ángel, y un San Juan Bautista niño en el desierto, con el fin de enriquecer la representación de la pintura religiosa del artista.

La última comunión de san José de Calasanz
Pintada en 1819 para la iglesia de San Antón del colegio de las Escuelas Pías de Madrid, fue el último de los grandes cuadros de altar de Goya. Nada se sabe de la relación de Goya con los escolapios en ese período, al margen de que el artista hubiera estudiado en las Escuelas Pías de Zaragoza (también llamadas colegio Santo Tomás), ni de la razón del encargo, aunque es posible que mantuviera relación con ellos ya que la orden estaba regida por aragoneses. El tema representando pudo ser propuesto por estos, como era habitual en los encargos de la Iglesia, centrado en la importancia que la Eucaristía había tenido para Calasanz, que en sus colegios instaló siempre en el centro la capilla para la celebración de la misma.

La compleja escena permitió al artista expresar la religiosidad del santo, su fe, su vida humilde y penitencial y su labor de magisterio. Lo acompañan varios sacerdotes de la orden y algunos niños de los más pequeños que, arrodillados a su alrededor, están subyugados por la entrega y abandono total de su maestro, tocado por la luz divina. El cuadro estaba dirigido a los profesores y alumnos del colegio de Madrid y a los fieles que asistieran a las funciones religiosas en la popular iglesia de San Antón. De todos los cuadros religiosos de Goya es el más evocador de un mundo elevado de espiritualidad suprema y santidad y llama la atención la disposición espacial y luminosa que revela la lección aprendida de Las Meninas de Velázquez con la que Goya buscó deliberadamente crear la ilusión óptica de que el espacio real de la iglesia se prolongaba en el espacio imaginado del lienzo.

viernes, 20 de abril de 2018

Mañana sábado se activa la performance Los artistas de verdad no tienen dientes, incluida en la exposición dedicada a Dora García

Mañana sábado 21 de abril, a las 19:00 horas, el público que acuda al Reina Sofía a ver la exposición Segunda Vez de Dora García podrá asistir al desarrollo de la performance Los artistas de verdad no tienen dientes, 2009, que también se activará los sábados 9 de junio y 1 de septiembre. 

Esta acción, interpretada por Eric Balbàs, consiste en un diálogo entre tres creadores desdentados, Antoni Artaud, Lenny Bruce y Jack Smith, a propósito de la capacidad del artista de intervenir eficazmente en la realidad social e histórica que le rodea. 

Asimismo, el próximo jueves 26 de abril, a las 19:00 horas, se activará Performance, 2016-2017, una pieza de “teatro leído” inspirada en la película del mismo título realizada por Donald Cammel y Nicolas Roeg. Con guión de Peio Aguirre y puesta en escena de Dora García, en la acción participan, además de la propia artista, Jaime Conde-Salazar, María Jerez, Itziar Okariz, Aimar Pérez Galí y Javier Pérez Iglesias.

Las performances se llevarán a cabo en las salas de la exposición Segunda Vez, en la 3ª planta del edificio Sabatini.

Acceso gratuito a la exposición y a las performances a partir de las 19:00 horas.

martes, 3 de abril de 2018

Alicia Koplowitz dona al Museo del Prado un retrato femenino de Federico de Madrazo

El Real Patronato del Museo del Prado, en su sesión plenaria celebrada ayer, lunes 2 de abril de 2018, ha aceptado la donación ofrecida por Alicia Koplowitz de Josefa del Águila Ceballos, luego marquesa de Espeja, obra de Federico de Madrazo fechada en 1852. 

Desde su exhibición en la muestra monográfica que el Prado dedicó a Federico de Madrazo en 1994, esta obra era uno de los objetivos prioritarios de enriquecimiento de las colecciones del Museo, carentes de un retrato femenino de cuerpo entero en exterior de la década de 1850. Este periodo es justamente el de mayor calidad en la trayectoria de Federico de Madrazo, el mejor retratista español en ese decenio y el que obtuvo la mayor fama internacional. Ningún otro pintor de retratos alcanza en esos años en España la calidad que esta obra revela. 

La pintura, en buen estado, conserva su marco isabelino original, de gran calidad, actualmente en restauración para exponerse en sala a partir del próximo 7 de mayo. 

La retratada, doña Josefa del Águila y Ceballos Alvarado y Álvarez de Faria (San Sebastián, 16 de febrero de1826- Madrid, 26 de diciembre de 1888), casada en 1850 con José María Narváez, II vizconde de Aliatar y años después II duque de Valencia, tenía veintiséis años cuando, según la fecha del lienzo, se realizó el retrato, que se completó dos años después por el artista 

Este retrato, de gran elegancia en la pose, interpreta con personalidad propia el gusto de refinada elegancia puesto en boga por Jean-Auguste-Dominique Ingres, con un tratamiento de gran calidad en el magnífico vestido de encaje, el chal bordado y el tocado de plumas. 

El cromatismo, de gamas muy claras, entre el blanco marfileño del chal y el sedoso del vestido que deja transparentar la falda es muy delicado. En la ejecución destacan las transparencias de los encajes, cuyo rico dibujo está tratado con una pincelada precisa, capaz de perfilar con nitidez cada detalle. 

El fondo, tras la escalinata con balaustrada, de un parque con altos árboles y cielo azul está tratado con una pincelada amplia. Este aristocrático escenario es muy similar al que el artista había ensayado ya en su retrato de Leocadia Zamora y Quesada (Madrid, colección particular), fechado cinco años antes, cuyo éxito debió de mover al artista a repetirlo. Años después, en 1858, aún haría una variación de este fondo en el retrato de Bárbara de Bustamante y Campaner (Madrid, colección particular).

miércoles, 21 de marzo de 2018

La exposición 'Brancusi' en el Centre Pompidou Málaga

La exposición Brancusi presenta toda la diversidad de la obra del artista a través de la selección de un centenar de fotografías, negativos y grabaciones, así como algunas esculturas y dibujos. La presentación de estas obras, todas ellas pertenecientes a la colección del Centre Pompidou, se ha dividido en cinco partes: la figura de Brancusi, su taller, el diálogo entre la forma en bruto y la forma lisa, lo orgánico y finalmente un homenaje a La columna sin fin. 

De origen rumano, parisino de adopción y nacionalizado francés al final de su vida, Constantin Brancusi (1876, Hobita – 1957, París) destaca como uno de los artistas más singulares de su generación. A pesar de trabajar solo, sin asistente, el artista no se encuentra aislado de los creadores de su época: cuando se muda a París en 1907, se hace íntimo amigo de personalidades de la talla de Erik Satie, Marcel Duchamp, Tristan Tzara o del fotógrafo Edward Steichen, además de frecuentar, de manera regular, a las bailarinas contemporáneas Lizica Codrano o Florence Meyer.

Sensible a las artes no occidentales, así como a las artes tradicionales rumanas, el artista ha ido combinando, sin cesar, algunas de estas referencias con la expresión más moderna de la escultura. La obra completa de Brancusi, repleta de estas confluencias, sorprende por su aparente simplicidad, y es ahí donde reside el misterio, el genio y la modernidad de este artista artesano.

Ya en 1914, Brancusi dice no estar satisfecho con las reproducciones fotográficas de sus obras, por lo que decide ser él mismo quien tome sus propias fotografías. En los años 20, Man Ray lo ayuda a instalar una cámara fotográfica en su taller y a perfeccionar sus métodos de revelado, iniciándolo también en la técnica de la filmación. Cámara en mano, Brancusi siempre ha jugado con las luces y sombras que emergen al impactar la luz en las superficies de sus obras.

Moviéndose alrededor de las esculturas, graba todos sus ángulos, para inmortalizar los “grupos móviles”, esas efímeras configuraciones de esculturas y pedestales en el taller. De cada negativo, Brancusi realiza al menos dos revelados –a veces hasta una veintena-, con diferentes tamaños o encuadres. Muchas de sus fotografías en realidad son fotogramas que obtiene a partir de la película expuesta.

Del mismo modo que las esculturas y el taller son los principales temas fotográficos y fílmicos de Brancusi, también hace de modelo para sus obras muy a menudo. Se filma mientras trabaja, con su mono blanco, dentro y fuera del taller, despeinado, recubierto de yeso o de polvo.

Brancusi aparece como la encarnación del artista-artesano-obrero, perfectamente consciente y actor de su imagen. Abre su taller a su amplio círculo social, compuesto de artistas (Man Ray, Tristan Tzara, Amedeo Modigliani, Barbara Hepworth, Marcel Duchamp, etc.), músicos, bailarinas, escritores o coleccionistas. 

El ambiente, entre las obras, es siempre acogedor. Comen platos sencillos de comida tradicional preparados por el artista, que no duda en ofrecer intermedios musicales acompañado a veces por su amigo Erik Satie.

Brancusi
Comisarios: Julie Jones y Philippe-Alain Michaud
Fechas: del 21 de marzo al 24 de junio de 2018.
Lugar: Centre Pompidou Málaga
Dirección: Pasaje Dr. Carrillo Casaux (Muelle Uno), Puerto de Málaga, España