lunes, 9 de enero de 2017

El Museo Carmen Thyssen Málaga aborda la conquista americana en su última exposición

El Museo Carmen Thyssen Málaga se adentrará en la historia de la conquista americana en su nueva exposición temporal La ilusión del Lejano Oeste a partir de la selección de más de un centenar de obras de artistas del siglo XIX que realizan una revisión de los arquetipos y mitos de este momento. 

Óleos, esculturas, mapas, material documental, grabados y objetos antropológicos utilizados por los nativos americanos componen la muestra que puede visitarse hasta el 19 de marzo de 2017. En cuanto a los autores de las mismas, destacan Albert Bierstadt, gran representante del paisajismo norteamericano, George Catlin, Frederic Remington, entre otros. Además, la exposición incluye grabados de Karl Bodmer, que llegó a Estados Unidos a principios del siglo XIX, y viajó al interior del país con el antropólogo alemán Maximiliam Zu Wed Neuwied, ofreciendo una visión idealizada de la vida india a través de los caracteres y costumbres de los nativos americanos. Todos ellos sentaron las bases para la construcción del mito del Far West que ha llegado hasta el presente en la cultura popular.

La exposición, comisariada por Miguel Ángel Blanco, ofrece también una sección dedicada a los bandoleros, con la que se destaca el paralelismo existente entre la forma de vida de estos marginales fuera de la ley, que habitaron en el siglo XIX en las serranías del sur de España, y el salvaje oeste americano.

Así, los búfalos y las grandes llanuras mezclados con el choque cultural entre los colonos y los cowboys sirven de hilo conductor a una exposición que ha pasado con anterioridad por el Museo Thyssen de Madrid.

La representación de la grandiosa naturaleza norteamericana estuvo muy influida por el Romanticismo. En las obras que se expondrán se manifiesta la gestación de un paisaje sublime, elaborado por los pintores de la Escuela de Río Hudson, que se trasladará progresivamente hacia el Oeste, viendo en aquellas espectaculares tierras vírgenes un “nuevo Edén”, siguiendo en gran medida la fórmula establecida por Albert Bierstadt.

Las obras utilizadas para esta exposición provienen, además de la colección de los barones Thyssen, del Museo Antropológico de Madrid, el Museo Naval, el Museo de Ciencias Naturales, el Museo del Prado, el Museo del Romanticismo y la Biblioteca del Bosque de Miguel Ángel Blanco, entre otros. 

Programa Educativo
Aprovechando los contenidos de la exposición temporal La ilusión del Lejano Oeste, el Área de Educación del Museo Carmen Thyssen Málaga ha preparado una programación específica en la que se recoge una serie de actividades destinadas a cuestionar la veracidad de los relatos exportados tanto por la alta cultura como por la cultura popular a propósito de un hecho histórico como fue la conquista del salvaje Oeste, que supuso el fin de las culturas indígenas autóctonas en apenas cien años.

Igualmente, a partir de una selección de proyecciones cinematográficas, se propondrá al público la participación en un curso monográfico a partir del mes de enero, que contará con la opinión de expertos para reflexionar sobre la construcción y deconstrucción de aquellos relatos fundacionales y sus correspondencias en la actualidad.

Más información: www.carmenthyssenmalaga.org

Programación del Museo Reina Sofía para 2017

Para este 2017, año en el que se cumple el 80 aniversario de la creación del Guernica por Pablo Ruíz Picasso, el Museo Reina Sofía ha preparado un amplio programa de exposiciones y actividades públicas.

Dentro de las 16 exposiciones temporales que se presentarán, destaca Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica, una gran muestra que servirá precisamente para celebrar el citado 80 aniversario, así como también los 25 años de la llegada del Guernica al Museo Reina Sofía. En ella, se podrán contemplar cerca de 150 obras maestras del artista, procedentes de los fondos de la Colección y de más de 30 instituciones de todo el mundo, entre los que figuran el Musée Picasso y el Centre Georges Pompidou, de París, la Tate Modern de Londres, el MoMA y el Metropolitan Museum, de Nueva York, o la Fundación Beyeler, de Basilea, así como de diversas colecciones privadas. 

A diferencia de otras retrospectivas, esta muestra pondrá su foco en la evolución del universo pictórico de Picasso, con el Guernica como epicentro, desde finales de los años 20 a mediados de los años 40 del siglo pasado, periodo en el que el artista imprimió un cambio radical en su obra. 

El público también podrá disfrutar de otras interesantes propuestas, como la exposición de Bruce Conner, uno de los artistas norteamericanos más importantes de la posguerra, o la del alemán Franz Erhard Walther, uno de los creadores más influyentes del siglo XX. La vanguardia centroeuropea también estará presente en el programa expositivo con dos de sus referentes clave -Katarzyna Kobro y Władysław Strzemiński-, y también tendrá cabida en él el arte de Latinoamérica a través de muestras como la dedicada a la figura de Mario Pedrosa o la de Doris Salcedo. Habrá espacio para artistas españoles como en la exposición de Esther Ferrer o para otros como Antoni Tàpies, Pablo Palazuelo, Luis Gordillo o Soledad Sevilla que, gracias al depósito que realizó la galerista Soledad Lorenzo, serán protagonistas de otra muestra.

Calendario de exposiciones temporales:
  • Arte y libertad. Surrealismo en Egipto (del 14 de febrero al 28 de mayo de 2017).
  • Bruce Conner: Es todo cierto (del 21 de febrero al 22 de mayo de 2017).
  • Piedad y terror en Picasso: el camino a Guernica (del 4 de abril al 4 de septiembre de 2017).
  • Franz Erhard Walther (del 6 de abril al 10 de septiembre de 2017).
  • Katarzyna Kobro y Władysław Strzemiński (del 25 de abril al 18 de septiembre de 2017).
  • Mario Pedrosa (del 27 de abril al 16 de octubre de 2017).
  • Rosa Barba (del 17 de mayo al 27 de agosto de 2017).
  • Lee Lozano (del 30 de mayo al 25 de septiembre de 2017).
  • NSK / From Kapital to Capital (del 27 de junio al 30 de octubre de 2017).
  • David Bestué (del 19 septiembre de 2017 al 26 de febrero de 2018).
  • Soledad Lorenzo (del 21 septiembre a noviembre 2017).
  • Doris Salcedo. Palimpsesto (del 5 de octubre de 2017 al 1 de abril de 2018).
  • George Herriman (del 17 de octubre de 2017 al 26 de febrero de 2018).
  • Esther Ferrer. Instrucciones de uso. 1967-2017 (del 26 de octubre de 2017 al 25 de febrero de 2018).
  • William Kentridge. Basta y sobra (del 31 de octubre de 2017 al 19 de marzo de 2018).
  • Ficciones del interludio. Pessoa y la modernidad sensacionista (del 28 de noviembre de 2017 al 9 de abril de 2018).

En el apartado de actividades públicas se hará referencia también al aniversario del Guernica con una serie de conferencias maestras con especialistas como T.J. Clark, así como con un espectáculo de danza de la compañía de Martha Graham. El cine, como es habitual, tendrá un papel destacado con el ciclo dedicado a Adam Curtis o el de Revoluciones. Vertov y el cine soviético.

Más información: www.museoreinasofia.es

viernes, 16 de diciembre de 2016

Francisco Bores Gouaches para “El Cuervo” de Poe en el Museo Thyssen-Bornemisza

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta la exposición Francisco Bores. Gouaches para “El Cuervo” de Poe, dedicada a la serie de gouaches que Francisco Bores pintó en la primera mitad de los años sesenta para ilustrar el poema “El Cuervo” (1845) de Edgar Allan Poe. Inéditos hasta fechas recientes, estos doce gouaches se exponen ahora por primera vez junto a un lienzo de la misma época: Paisaje de verano (1965).

A diferencia de los ilustradores más famosos del poema de Poe, como Édouard Manet o Gustave Doré, Bores elimina cualquier elemento narrativo. Sus imágenes del cuervo -solo o en compañía de Eleonore- recuerdan a las del pintor simbolista Odilon Redon, pero con un lenguaje más lírico y sensual.

Su aproximación al poema se aleja del tópico romántico y se sitúa en el contexto de la relectura del escritor americano por parte de autores como Charles Baudelaire, Stéphane Mallarmé o Paul Valéry, para quienes Poe había abierto el camino a la consideración de la obra literaria como un ente autónomo, un artificio.

Al igual que en Paisaje de verano, en los gouaches de “El Cuervo” Bores se acerca a la abstracción pero sin renunciar a la realidad visual. Los motivos se estilizan fruto de la sumisión a un espacio constreñido y a una disposición centrípeta. Gruesos arabescos negros disocian los planos de color que, ordenados en valores armónicos -en lugar de en contrastes de tono-,sugieren diferentes profundidades espaciales.

Además, el artista obtiene de la técnica del gouache la máxima expresividad. Frente a sus óleos, de elaboración más cuidada, estos conceden un mayor margen a la experimentación. Se diría que en su ejecución el pintor madrileño se siente más libre y especialmente a gusto. La transparencia y la cualidad mate del gouache le permiten conseguir una luminosidad tenue y equilibrada. Tanto en las ilustraciones presentes en la muestra, como en el resto de su producción pictórica, Bores se mantuvo fiel a su convicción de que “la verdad debe expresarse a media voz”.

Francisco Bores (Madrid, 1898-París, 1972)
Nacido en una familia de la alta burguesía madrileña, Bores se forma en la academia del pintor valenciano Cecilio Pla. Desde 1922 ilustra revistas modernas y ultraístas como Horizonte, Tobogán, Plural, Alfar, España y Revista de Occidente, dirigida esta última por Ortega y Gasset. La primera gran presentación de su obra es en la Exposición de Artistas Ibéricos de 1925. Para entonces, cansado ya del desinterés del público madrileño hacia el Arte Nuevo, el artista había decidido marcharse a París, donde residiría hasta el final de su vida.

En sus primeros años en París, se acerca al lenguaje cubista y hace suyo el método de trabajo “deductivo” de otro gran pintor madrileño: Juan Gris. Más adelante, el artista deja atrás la estricta geometría cubista para dotar a sus lienzos de la espontaneidad del surrealismo. “Intentábamos –señalaría más tarde– una especie de síntesis entre la herencia plástica de Braque y Cézanne y la aspiración al lirismo”. Tras una visita a Provenza en el verano de 1929, la luz y el ambiente cobran una nueva importancia en su pintura, recogiendo así la herencia impresionista. “Me ahogaba en las composiciones cubistas”, recordaría. “Sentía deseos de abrir las ventanas y darle al cuadro su respiración”.

  

Considerado ya por entonces por la crítica francesa como uno de los referentes de la Escuela de París, Bores resumiría en las siguientes palabras su concepción del arte como jouissance –o disfrute de los sentidos–: “La pintura es un acto sensual, se la puede considerar como una fruta que saboreamos con los dedos, su piel se identifica con la nuestra”.

A partir de 1934 la obra de Bores adquiere un carácter más intimista. Incluso durante los difíciles años de la ocupación alemana de París, en los que se vio obligado a separarse de su mujer y de su hija, continúa trabajando en escenas de interior de calculada luminosidad.

El final de los años cuarenta y comienzos de los cincuenta constituyen un periodo fructífero. Tras adquirir cierta solidez económica, puede dedicarse de manera intensa a la pintura y a reflexionar sobre su labor artística. En esta época, Bores reduce la consistencia de figuras y objetos en favor de una mayor luminosidad y transparencia espacial. El resultado es una pintura de una pureza formal cercana a la abstracción, pero sin renunciar a la “verdad visual”. De hecho, para el artista, la pintura fue siempre, ante todo, “un medio para conocer el mundo exterior y en particular las relaciones de orden espacial que no se pueden explicar más que por el lenguaje pictórico”.


FICHA DE LA EXPOSICIÓN E INFORMACIÓN PRÁCTICA
Título: Francisco Bores. Gouaches para “El Cuervo” de Poe
Fechas: Del 15 de diciembre de 2016 al 5 de febrero de 2017
Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza
Comisario: Juan Ángel López, conservador del Museo Thyssen-Bornemisza
Horario: Lunes, de 12.00 a 16.00 horas; de martes a domingos, de 10.00 a 19.00 horas.
Lugar: Museo Thyssen-Bornemisza, Paseo del Prado, 8. Madrid. Balcón-mirador de la primera
planta, acceso directo desde el hall.
Acceso gratuitoMás información: www.museothyssen.org

jueves, 15 de diciembre de 2016

José María Yturralde en la Galería Javier López & Fer Francés

Hasta el 10 de febrero, en la Galería Javier López & Fer Francés puede verse el nuevo proyecto del reconocido pintor abstracto José María Yturralde (Cuenca, 1942), que tras cuatro años de intensa actividad regresa a este espacio expositivo con Enso, donde reúne sus últimos trabajos. La palabra japonesa ensō significa círculo, se trata de un símbolo caligráfico asociado a las ideas de iluminación, universo y vacío; en la pintura del budismo zen simboliza un momento de liberación de la mente para la creación, una forma definida con un solo trazo que muestra el movimiento expresivo del espíritu durante un tiempo determinado. La forma circular protagoniza las pinturas más recientes de Yturralde, que se mostrarán junto a ejemplos de su serie Horizontes, con la que comparte el interés por el concepto de infinito plasmado a través de la presencia / ausencia del color - luz en el espacio.

Desde sus años de formación en Valencia a finales de la década de 1950 en el entorno del arte normativo de estética constructivista, José María Yturralde ha buscado el equilibrio entre la frialdad de la abstracción geométrica y la calidez del uso expresivo del color. Del grupo Antes del Arte adoptó la preocupación por el enfoque perceptivo del arte, lo que suponía su democratización como experiencia racional. Tras su paso por el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid (1968 - 1973) y el Center for Advanced Visual Studies del MIT (1974 - 1978) se propuso acercar dos ámbitos que considera complementarios: la ciencia y el arte, sirviéndose de los avances tecnológicos para materializar sus obras de manera innovadora sin olvidar la sensibilidad y la emoción que las hace únicas.

Yturralde trata de trascender la bidimensionalidad del plano pictórico introduciendo la cuarta dimensión, el tiempo, lo que le ha llevado a reflexionar en torno a las ideas de lo absoluto y por extensión de lo sublime. Concibe el espacio no como un vacío pasivo sino atravesado por tensiones, fuerzas, irradiaciones y emociones, como potencia de energía y materia. El conocimiento de nuestra realidad material y trascendente le impulsa a fijarse en lo infinitamente pequeño y en lo inconmensurable para acceder al umbral de nuestra conciencia, al límite tras el cual puede haber un nuevo comienzo. A través de estos haikus pictóricos condensa la inmensidad de lo cognoscible, ofreciéndonos poderosas imágenes de contemplación en las que la intensidad estética se alcanza por la simplicidad compositiva.


Si los títulos de las obras de la serie Horizontes evocan nombres de estrellas, algunos de ellos relacionados con la mitología clásica, en la serie Enso y las últimas creaciones las referencias se amplían a deidades de las más diversas tradiciones culturales - de la egipcia a la nórdica pasando por la griega, la romana y la hindú -, personificaciones ancestrales de elementos de la naturaleza, las Horas del día y las estaciones del año, que evocan la rueda del tiempo que gira y no se detiene. En el pensamiento oriental el tiempo no es lineal sino cíclico, un círculo sin principio ni fin.

La obra de José María Yturralde se encuentra representada en numerosas colecciones públicas y privadas nacionales e internacionales. Entre las colecciones institucionales de nuestro país cabe destacar las del MNCARS en Madrid, el IVAM en Valencia, el CAB de Burgos, el CAAC de Sevilla, el Patio Herreriano de Valladolid, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, la Fundación Juan March, la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma de Mallorca, la Biblioteca Nacional. Hace unos meses clausuró su exposición individual Transfinito en el CAC Málaga y actualmente prepara una muestra en el Centro Cultural La Nau de la Universidad de Valencia.


JOSÉ MARÍA YTURRALDE: ENSO
Lugar: Galería Javier López & Fer Francés.
Dirección: Guecho, 12 B, Madrid.
Fecha: del 11 de noviembre de 2016 al 10 de febrero de 2017.

El Museo del Prado presenta una obra inédita de Velázquez donada por William B. Jordan a American Friends

William B. Jordan junto al Retrato de Felipe III.
American Friends of the Prado Museum deposita en el Museo del Prado la primera de las donaciones que recibe, en esta ocasión, de manos del experto William B. Jordan. Se trata de un inédito Retrato de Felipe III, obra que exhaustivos estudios han confirmado como autógrafa de Velázquez, que será expuesto en las salas del Prado como depósito temporal prorrogable.

Se trata de un cuadro preparatorio para el rostro de Felipe III que el artista sevillano realizó para la composición La expulsión de los moriscos, obra fechada en 1627 que se destruyó en el incendio del Real Alcázar de Madrid en 1734, y que solo se conoce por descripciones escritas ya que no se conserva ninguna copia.

La incorporación en depósito de esta obra a la colecciones del Prado contribuye a completar el discurso de Velázquez como retratista real, ya que se trata de una pintura de extraordinaria calidad, inédita para la investigación y que permite arrojar luz sobre una de las obras capitales del comienzo de la etapa cortesana del pintor.

Esta donación y su depósito en el Museo del Prado suponen la puesta en marcha de American Friends of the Prado Museum, un proyecto impulsado por un grupo de mecenas estadounidenses para contribuir a la difusión y conservación de la colección que alberga el Museo del Prado y que ofrece un amplio programa de beneficios a sus miembros como exenciones fiscales, acceso gratuito al Museo y visitas guiadas en inglés.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Charla de Estrella de Diego en el Centre Pompidou Málaga

Colocadas frente a frente en la sala El cuerpo político, las piezas de video Blood Sign de Ana Mendieta y Barbed Hula de Sigalit landau establecen uno de los diálogos más potentes de La Colección. Dos obras con relaciones claras de parentesco, que utilizan el cuerpo de la mujer como tema y soporte a la vez e interpelan al espectador desde cierta visceralidad. Dos obras entre las que median treinta años. ¿Qué ha cambiado y qué permanece en la reivindicación feminista, en el cuerpo como modo de expresión, en el negocio del arte…?

Estrella de Diego, catedrática de Historia del Arte en la Universidad Complutense, ensayista de largo y amplio recorrido, ayudará a responder a estas cuestiones.

Más información:
Charla de Estrella de Diego Bifurcaciones: Treinta años no es nada
Jueves, 15 de diciembre a las 18:30 h.
La entrada es libre y gratuita hasta completar el aforo, previa recogida de invitación en recepción.

Fran Ramírez 'La venganza de la Reina Ana' en la galería Fúcares hasta el 7 de enero de 2017

A poco que se tenga una conversación templada con Fran Ramírez (Herrera, 1984) se pueden obtener muchos datos de su biografía y de su personalidad. Como que es un tipo distendido, de buena conversación, generoso y risueño. Un artista en potencia, o así se define. Afirma odiar los caminos prefijados, lo que conforma un currículum como estudiante de lo más variopinto, en el que los capítulos fueron quedando abiertos a conciencia. Ya como profesional, siente predilección por Erró, aunque en su pueblo lo vean más como un cruce entre Andy Warhol y Roy Lichtenstein. No obstante, él mismo reconoce que las influencias son mucho más cercanas: desde el Miki Leal pintor –que para eso ambos son sevillanos, y que no por casualidad nuestro protagonista fue elegido para formar parte de la colectiva Que vienen los bárbaros (CAS, 2012), con la que Ignacio Tovar y Sema D’Acosta se planteaban lo que había dado de sí el arte andaluz algunas décadas después de Sala de Estar y The Richard Channin Foundation–, y el Francisco Casas dibujante. También se puede aducir que trabaja mucho y rápido, pero que, sin embargo, jamás le ha dedicado más de 24 horas seguidas a una obra, aunque éstas han podido verse esparcidas en el tiempo unos cuantos años –como le ocurrió con el retrato de Abraham Lincoln de Bipolar Express–, punto este que comparte con otro de sus pintores fetiche, el belga Luc Tuymans. Que se confiesa ser un géminis puro, con las consecuencias que conlleva ser un géminis puro (Sí: hace unas líneas leyeron la palabra “bipolaridad”). Que es un forofo de los videojuegos y que el Assassins Creed puede ser una fuente de inspiración tan válida como Charles Dickens, en el que reparó para dar título a su muestra Copperfield, en una de sus primeras comparecencias públicas. Remataré diciendo que su pulso es bueno si la superficie sobre la que trabaja es rígida, de forma que para los grandes formatos tiende a desmo ntar los bastidores para sentirse más o menos cómodo con el trabajo ejecutado. 

Todos estos datos, que podrían resultar más o menos triviales para conformar la biografía de otro creador, es fundamental que sean puestos en primerísimo primer plano –que diría un cineasta– para hablar de Fran Ramírez. Porque hay pocos artistas en los que vida (diaria) y obra se contaminen y confundan. Una libreta de las de toda la vida sirve para recoger las anécdotas del día a día, y, allí, ojeando la ultima, uno puede dar con aquel dibujito resultado del atropello que estuvo a punto de experimentar paseando por la Gran Vía en uno de sus últimos viajes a Madrid. Porque todo lo que pasa por delante de los ojos y la atención de Ramírez es susceptible de convertirse en motivo de alguno de sus cuadros o bocetos. Reparen por ejemplo en el título de la muestr a con la que por primera vez entra en una galería, la de Fúcares en Almagro: La venganza de la Reina Ana. Ese fue el nombre del barco de Barbanegra (Ramírez siempre se ha identificado con los héroes caídos en desgracia, con los malos del cuento que, además de rebeldes, el mundo les hizo así). Barco, que el pirata robó a los franceses (que a su vez se lo habían levantado a los ingleses) y que rebautizó en honor de la soberana británica por la que debía de sentir gran devoción. 

Mucho se ha hablado de la influencia del cómic, de la baja y la alta cultura (de las frases populares y los chascarrillos infantiles a las citas de los grandes filósofos), también de las nuevas tecnologías y la pornografía en la obra de Fran Ramírez. Todo ello continúa en este trabajo reciente en el que lo más significativo sería el salto y asalto al color, en composiciones heterogéneas en las que el autor se va distanciando cada vez más de aquellas imágenes bidimensionales en blanco y negro de los comienzos en las que los motivos los aportaba lo registrado por su cámara fotográfica. También la del móvil. Ahora, su lente es la memoria, aunque los protagonistas sigan siendo amigos o “conocidos”. 

Como ese cerdo de Davy Jones, la pieza más monumental de la exposición, que se vuelve a repetir en el lienzo vertical que da título a la muestra, y con más motivo sí cabe. Un cochino, éste, que tiene nombres y apellidos. Porque cada pieza que sale de la factura de este creador esconde una viva historia personal. Tiremos de nuevo de anécdota: No hará mucho que un chaval del pueblo de Ramírez le conminó a abandonar la pintura. “Si no ganas dinero con el arte no puedes decir que seas artista”, le espetó. Zapatero a tus zapatos, y los tuyos, debió pensar este individuo, son los que calza tu padre, que durante años se ha dedicado a lo de pintar, pe ro con la brocha gorda. Ni corto ni perezoso, y sin necesidad de enzarzase en una conversación estéril, Ramírez tiró por la calle de en medio. Y se le ocurrió recuperar esos trapos de años y años que su progenitor utiliza para cubrir superficies cuando lleva a cabo su labor y no manchar estancias u objetos delicados, los cuales llevan impregnadas mil correrías en su naturaleza de drippings no intencionados. Sus fondos, trasladados al lienzo, son ahora los de algunas de las piezas de la muestra. Esta es la manera sutil que tiene Ramírez de responder a su interlocutor. Porque la venganza siempre se sirve fría. Y lo que fuera material de humilde trabajador es ahora soporte de obras de arte que cuelgan en las paredes de una galería. Ni que decir tiene que ese gocho que pasta en la escena tiene nombre. Porque, bien es sabido, no conviene echar de comer margaritas a los cerdos. 

En otro orden de cosas, Ramírez sigue siéndole fiel a las premisas que han ido configurando un estilo basado en buena parte en el autodidactismo, la ilusión y la reflexión, y que, a partes desiguales en su coctelera mental, ha dado pie a un proyecto vital con dos décadas de historia, aunque sus posibilidades de asomar la cabeza hayan sido menos: la multiplicidad de técnicas (óleo, acrílico, rotulador...) y soportes (tela, trapos, papel...); la mezcla de grandes iconos de la Historia y los mass media (Lincoln, Caravaggio, Isabel II, Churchill...) y personajes cercanos más o menos metamorfoseados; referencias a la publicidad, que se acomodan a los referentes de la Historia del Arte (como la pietà miguelangelesca que deja de un lado la fe para sustituirla por el logo de Fedex); la introducción de t extos y tipografías en una maravillosa ensalada de conceptos (Sic semper Coca Cola; Kennedy is Killed by Sniper...); la contaminación de los vídeo-juegos, del cine de aventuras (no podía faltar La Guerra de las Galaxias), del cómic (del clásico del oeste al manga más actual)... Escenas en las que todo se descontextualiza para dar pie a nuevos mensajes en los que las disposiciones renuncian a una jerarquía precisa y donde el detalle se puede convertir en punto de fuga. Justo allí, el color refuerza conceptos o funciona como “inhibidor de frecuencia”. 

¿Recuerdan cómo al principio les anuncié que todo en los cuadros y dibujos de Ramírez tiene un motivo y tiene un porqué? También la Reina Ana cuenta con un referente de carne y hueso, lejos de los libros de Historia. Pero esa, y valga la redundancia, es otra historia que tendrán que preguntarle ustedes mismos al artista. De igual forma que tendrán que preguntarse a sí mismos por la pertinencia de cada motivo en sus obras. De nada servirá ser un receptor pasivo. Permanezcan atentos a sus pantallas, que son sus lienzos. Esta conversación (o recuerdo) puede estar siendo grabada. Sobre todo si su interlocutor es Fran Ramírez. Ríete tú del Gran Hermano. 

Texto: Javier Díaz-Guardiola. Periodista, crítico y comisario de exposiciones. En la actualidad es coordinador de la sección de arte, arquitectura y diseño de ABC Cultural, la revista cultural del diario ABC, y responsable del blog de arte Siete de un Golpe


Fran Ramirez La venganza de la Reina Ana 
Lugar: Galería Fúcares-Almagro, San Francisco 3, Almagro
Fecha: del 22 de octubre de 2016 al 7 de enero de 2017
web: www.fucares.com